El trabajo como una bendición

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Hace algunos meses, vivía al otro lado de la ciudad y manejaba aproximadamente 40 minutos para llegar a mi trabajo y observaba entre tanto vehículo que por lo general vamos una sola persona por auto y había molestia, tristeza o decepción por ir a trabajar, principalmente los lunes, se notaba más la desilusión.

Estuve pensando en por qué tenemos esa connotación negativa respecto al trabajo como si fuera malo, una obligación, algo que no disfrutamos y que al contrario quisiéramos no tener que hacerlo, cuando va a salir un grupo de amigos el fin de semana y hay uno que no puede porque trabaja en sábado hasta lo compadecen como si el trabajo fuera un castigo.

¿Saben cuantas horas de nuestro día nos la pasamos en el trabajo, viajando a la oficina, regresando y pensando en cosas de trabajo aún cuando ya estamos en casa? Fácilmente son 12 horas del día, esto es el equivalente a la mitad de nuestras vidas…

Estuve observando a toda esa gente a diario durante el trayecto al trabajo así como a conocidos que frecuento y encontré un patrón muy interesante y que a la vez me impactó… a mucha gente no le gusta su trabajo y vive sólo esperando salir de el, no asistir, que sea fin de semana o que lleguen con ansias las vacaciones.

El lunes nos levantamos lamentando el tener que ir a trabajar y eso ya nos descontrola para hacer un trabajo de calidad, el martes aún seguimos lamentándolo, el miércoles ya empezamos a visualizar el fin de semana(viernes), el jueves lo vemos más cerca y comenzamos a animarnos, el viernes finalmente despertamos felices con “Cara de viernes” pero eso sí más bien esperando que sea la salida y esto merma y afecta la productividad, por lo tanto el único día que realmente disfrutamos es el sábado, si es que no trabajamos y una parte del domingo antes de comenzar a quejarnos que el siguiente día será lunes…

“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” decía Confucio, claro que no siempre se puede encontrar el trabajo ideal, pero si ya estás ahí, disfrútalo, encuentra lo bueno y hazlo con la mejor actitud.

Todos somos importantes y la función que desempeñamos en nuestro trabajo así sea contestar el teléfono, abrir la puerta, hacer la limpieza es parte de la empresa, somos engranes de diferentes tamaños que hacemos trabajar esa máquina y que si alguno hace falta no funcionará igual.

Piensa cuál es esa función, de qué manera impacta en tu empresa y por qué es importante tu contribución, que se note tu círculo de influencia, en ti está el cambiar ese ambiente y hacerlo más confortable.

Levántate con los brazos en alto ya que el estar vivo es la primera victoria del día, no todos lo logran y reta al mundo sonriendo, saludando y siendo amable, si vas a contagiar a los demás que sea de cosas positivas, aprendamos a ver el trabajo como una bendición.

3 Comments

  1. Excelelente reflexión, puesto que es una puerta de entrada a salir de ese “rebaño” para adentrarse en la aventura de ser uno mismo. Cada uno somos una pieza de este gran puzzle, y tenemos nuestra particular manera de ser, que es única en toda su plenitud y felicidad. El problema es que nos han presentado una educación como máquinas, todos iguales y por lo tanto adaptándonos a lo que la sociedad te presenta, dejando a un lado esa parte única y creativa que somos. Ese es el problema y es visible, cada vez más. Darnos cuenta es la clave para cambiarlo. Gracias!

  2. Fernando Magaña dice:

    Excelente nota Álvaro, me gusto mucho y tienes mucha razón en tus reflexiones.. El trabajo es una bendición y aunque muy pocos lo vean como un gusto como algo que te apasiona hacer, siempre iremos con pesimismo al trabajo, debiendo ser totalmente lo Contrario.. EXCELENTE!!!..

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