Cuando de administrar algo se trata, debemos comenzar por las prioridades, ya sea dinero o tiempo, es importante saber por cuál comenzar y también qué cosas pueden esperar o ser descartadas.

     Así que como dice la frase, si ya identificaste algo que debes apartar, disminuir, postergar o eliminar, toma acción hoy mismo.

     El problema es que en ocasiones tomar estas acciones cuesta mucho trabajo, aun cuando tenemos la ligera sospecha de qué es lo que nos distrae o estorba.

     Una manera muy práctica de identificar en qué se nos va gran parte del tiempo sin ser productivos, es midiendo el tiempo de uso de nuestro celular. Existen varias aplicaciones que permiten desglosar las aplicaciones y su tiempo de consumo para, de esta manera, darnos cuenta de que tal vez una red social se lleva 2 o 3 horas de nuestro día, o un juego de esos adictivos que nos engancha y no somos conscientes que al jugarlo varias veces al día llega a sumar muchas horas que luego nos faltan para hacer otras cosas.

     Una vez que vemos las aplicaciones activas en nuestro celular, debemos decidir si todas son necesarias, si podríamos silenciarlas (apagar notificaciones) o, incluso, desinstalarlas. Sé que es una decisión muy fuerte, pero te aseguro que lograrás un impacto positivo al recuperar la paz y enfocarte en lo realmente necesario.

     Nuestro tiempo es un recurso no renovable, le llamamos así porque lo medimos en minutos y horas, pero en realidad el tiempo es vida que se nos escapa de las manos y no volverá jamás.

    Un problema muy común es que no sabemos decir que no, nos sentimos mal si nos negamos, si cancelamos, si no participamos, ¿qué van a pensar de nosotros? Tal vez la siguiente ocasión no nos tomen en cuenta; sin embargo, debemos enfocarnos en el presente, ¿qué es lo más conveniente en este momento? ¿Qué nos ayuda a avanzar y despejarnos para no sentirnos tan saturados?

     Este tipo de disyuntivas las podemos ver en algunos de los grupos de WhatsApp en los que estamos y nunca participamos, hay veces que se llenan de notificaciones y no podríamos dedicarle tiempo a leer los más de cien mensajes, por lo tanto, los borramos, aunque vuelven a aparecer, recordándonos que hay algo más en lo que “no estamos participando”, con la idea de que algún día seremos miembros activos del grupo.  ¿No sería mejor descartar estos grupos y salirnos de ellos? ¿Te imaginas cómo te sentirías unos días después de no estar recibiendo tantas notificaciones?

     Vale la pena intentarlo, la vida se trata de “viajar ligero”: entre menos cosas carguemos, mejor podremos avanzar.

     Te invito a hacer una lista de cosas que deberías dejar para después, analízalas desde afuera y ordénalas para saber con cuál comienzas a aligerar la carga y una vez que tengas claridad en esto, tu día a día cambiará… menos estrés, menos presión y menos preocupaciones.

      Ve pensando en qué vas a utilizar ese tiempo que vas a liberar, ya que siempre hay algo que tenemos pendiente, como leer, hacer ejercicio, descansar o dormir más. ¡Mucho éxito!

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